Renta basica universal españa

España implantará una renta básica universal permanente

La idea de una renta básica fue, durante décadas, una especie de fantasía política. Pero en los últimos años se ha vuelto menos extravagante, hasta el punto de que ahora tenemos muchos programas limitados de renta básica en marcha en todo el mundo, tal vez un ensayo para una adopción más amplia de la política en los próximos años.

La idea general de que el gobierno debería dar a todos los ciudadanos una infusión regular de dinero gratuito sin condiciones, existe desde el siglo XVI. Pero recientemente ha experimentado un notable resurgimiento: Sus defensores van desde el multimillonario de la tecnología Mark Zuckerberg hasta el economista libertario Milton Friedman y el ex candidato presidencial demócrata Andrew Yang.

Con algunas excepciones -Kenia, donde se está llevando a cabo un gran experimento de renta básica universal (UBI); Irán, que tiene un programa nacional de transferencia incondicional de dinero en efectivo; y Alaska, que da un dividendo anual a todos los habitantes del estado- los programas de renta básica ofrecen dinero a pequeños grupos de unos pocos cientos o miles de personas, no a todo un pueblo. En otras palabras, ofrecen una renta básica, pero no una renta básica universal.

Renta básica universal: solución o ilusión

En junio de 2020, el Congreso de los Diputados aprobó, sin votos en contra, el Ingreso Mínimo de Subsistencia (RMS), una nueva prestación no contributiva de la Seguridad Social con dos objetivos: reducir la pobreza extrema en España y ayudar a la integración laboral de personas en riesgo de exclusión. Otros países europeos disponen desde hace tiempo de instrumentos similares, mientras que en España las comunidades autónomas se encargaban de ello. Está previsto que llegue a 850.000 hogares, lo que supone unos 2,3 millones de personas.

Tal y como está diseñado, el ICM absorbe la antigua prestación por hijo a cargo (la pobreza infantil es muy elevada en nuestro país), fija una cuantía mínima que es igual en toda España pero que depende de las circunstancias familiares de los perceptores, y sobre ella se desplegarán las ayudas de las comunidades autónomas. También establece una especie de complemento salarial, con el fin de ayudar a sus beneficiarios a incorporarse al mercado laboral. Se trata, por tanto, de una prestación continuada, no vinculada a la situación excepcional provocada por la pandemia, y como tal, diferente de los pagos puntuales propuestos por algunos como medida rápida de sustitución de ingresos ante los cierres, como se han aprobado en otros países.

¿podría una renta básica universal arreglar la economía de covid-19?

El gobierno español ha puesto en marcha lo que podría ser recordado como el mayor experimento económico del mundo. El 15 de junio, espoleado por la crisis del coronavirus y sus repercusiones económicas, lanzó un sitio web que ofrece pagos mensuales de hasta 1.015 euros (1.145 dólares) a las familias más pobres del país.

El programa, que apoyará a 850.000 hogares, es la mayor prueba hasta ahora de una idea llamada renta básica universal (RBU), en la que las personas reciben un pago en efectivo cada mes para gastarlo como quieran. Esta idea se ha debatido a menudo, pero nunca se ha puesto a prueba de forma satisfactoria, y los economistas de todo el mundo siguen de cerca el impacto de este plan en los medios de vida.

La medida llega en un momento de agitación económica sin precedentes provocada por la pandemia de coronavirus. España fue uno de los países más afectados en los primeros días de la pandemia. El bloqueo nacional frenó la propagación del virus, pero tuvo un precio económico asombroso. Millones de personas perdieron sus puestos de trabajo mientras la economía se contraía rápidamente, poniendo en riesgo a muchos de los ciudadanos más vulnerables.

El primer ministro elogia la «formidable» respuesta de dos velocidades

Los programas de bienestar social fueron a menudo criticados por ser incapaces de hacer frente a los cambios económicos, como la amenaza de la automatización y el aumento del trabajo flexible. Sin embargo, desde marzo de 2020, el aumento de la desigualdad y los cambios drásticos en el mercado laboral han obligado a los gobiernos a poner en marcha iniciativas económicas, como los programas de renta básica, que antes habrían sido políticamente insostenibles. España, por ejemplo, ha dado 1.015 euros (900 libras esterlinas; 1.200 dólares) al mes a 850.000 hogares más necesitados4 , y EE.UU. pagó 1.200 dólares a todos los adultos que ganaban menos de 99.000 dólares al año.5 Las pruebas de los numerosos programas de renta básica universal preexistentes6 sugieren que pueden ser un valioso complemento de otras iniciativas para aliviar la pobreza y mejorar los resultados sanitarios a nivel mundial.

Los programas de renta básica universal pretenden proporcionar una red por la que los individuos no puedan caer, proporcionando pagos incondicionales a una población determinada. No se trata de una invención nueva, ya que se ha debatido tanto en la literatura económica como en lo que respecta a la desigualdad sanitaria.7 En la práctica, muchos de los planes existentes han sido de renta básica garantizada, lo que supone un enfoque de comprobación de recursos, ya que los gobiernos se han sumergido en el agua.