Imagenes de pablo escobar gaviria muerto

Sebastián marroquín

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Pablo Emilio Escobar Gaviria (/ˈɛskəbɑːr/; español:  [ˈpaβlo es.koˈβ̞aɾ]; 1 de diciembre de 1949 – 2 de diciembre de 1993) fue un narcotraficante y narcoterrorista colombiano, fundador y único líder del Cártel de Medellín. Apodado “El rey de la cocaína”, Escobar es el criminal más rico de la historia, habiendo acumulado un patrimonio neto estimado en 30.000 millones de dólares en el momento de su muerte -equivalente a 64.000 millones de dólares en 2021- mientras su cártel de la droga monopolizaba el comercio de cocaína en Estados Unidos en la década de 1980 y principios de 1990[1][2].

En 1976, Escobar fundó el Cártel de Medellín, que distribuía cocaína en polvo, y estableció las primeras rutas de contrabando hacia Estados Unidos. La infiltración de Escobar en Estados Unidos creó una demanda exponencial de cocaína y, en la década de 1980, se calcula que Escobar dirigía envíos mensuales de 70 a 80 toneladas de cocaína al país desde Colombia. Como resultado, se convirtió rápidamente en una de las personas más ricas del mundo,[3][4] pero luchó constantemente contra los cárteles rivales dentro y fuera del país, lo que provocó masacres y asesinatos de policías, jueces, lugareños y políticos destacados,[5] convirtiendo a Colombia en la capital mundial del asesinato[6].

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Pablo escobar esposa

Esta imagen o archivo es obra de un empleado de la Administración para el Control de Drogas, tomada o realizada como parte de las funciones oficiales de esa persona. Como obra del gobierno federal estadounidense, la imagen es de dominio público en los Estados Unidos.

current12:50, 19 July 2010500 × 304 (202 KB)Currentlybiscuit (talk | contribs){{Información |Description={es|1=Miembros del Bloque de Búsqueda del Coronel Martínez celebran sobre el cuerpo de Pablo Escobar el 2 de diciembre de 1993. La muerte de Pablo terminó un esfuerzo de quince meses que costó cientos de millones de dólares.}} |Source=http://www.djibnet.com/pho

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Mario castano molina

El fotógrafo e investigador británico James Mollison pasó casi tres años en las bibliotecas y colecciones de fotografía colombianas en busca del narcotraficante. Con las imágenes recopiladas en las colecciones de la policía y de los principales periódicos, así como en los álbumes reunidos por su familia y sus matones, Mollison reconstruyó la vida de Escobar. Las fotografías revelan su vida pública y privada, sus actividades delictivas y el terror que instigó. Veinte años después de su muerte, películas y series de televisión han reavivado el interés por el traficante.

Sus 150 kilos de peso están esparcidos por la cima del tejado. Tal vez sus pies descalzos hayan roto esas tejas unos minutos antes, esparciendo sus fragmentos por ahí. Su vientre desnudo queda al descubierto, abultado entre la camisa azul y los vaqueros, cultivado por los largos meses de inactividad en la clandestinidad.

Su cabeza, el largo cabello enmarañado de sangre, pronto será despojada por sus asesinos, al recoger mechones de pelo y las puntas de su bigote como trofeos, dejándolo con un aspecto similar al de Hitler, según la necrológica del New York Times. El periódico también informó de que el cuerpo fue reconocido por las huellas dactilares y por un crucifijo de 10 cm en su hombro izquierdo.

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Manuela escobar

De repente, en un movimiento astuto, Escobar se entregó en 1991 y aceptó una condena de cinco años de cárcel. Poco después, construyó suites lujosas en la prisión de Medellín y puso a su propia gente a cargo de las instalaciones mientras seguía dirigiendo su imperio de tráfico de drogas.

“Utilizaba las casas de campo cercanas para las fiestas y alternaba el dormir en cada una de ellas. Todas estaban bellamente decoradas, con macetas, cestas colgantes y lujosas tapicerías y cortinas. Una de ellas tenía un baño construido como un búnker, con paredes de cemento reforzado que debían tener más de un metro de grosor.”

“Me aseguré de cambiar las sábanas y, cuando llegó la hora de acostarme, me arrastré bajo el colorido edredón. Un silencio espeluznante envolvía el dormitorio y yo daba vueltas en la cama, completamente despierto. El sueño no llegaba”.