Thomas kuhn la estructura de las revoluciones científicas

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Hace cincuenta años, Thomas Kuhn, entonces profesor de la Universidad de California, Berkeley, publicó un delgado volumen titulado La estructura de las revoluciones científicas. Kuhn cuestionaba la visión tradicional de la ciencia como una acumulación de hechos objetivos hacia una comprensión cada vez más veraz de la naturaleza. En cambio, argumentó que lo que los científicos descubren depende en gran medida del tipo de preguntas que se plantean, que a su vez dependen en parte de los compromisos filosóficos de los científicos. A veces, la forma científica dominante de ver el mundo está obviamente plagada de problemas; esto puede provocar revoluciones científicas radicales e irreversibles que Kuhn denominó «cambios de paradigma», introduciendo un término que ha sido muy usado y abusado. Los cambios de paradigma interrumpen la progresión lineal del conocimiento al cambiar la forma en que los científicos ven el mundo, las preguntas que le hacen y las herramientas que utilizan para entenderlo. Dado que la visión del mundo de los científicos después de un cambio de paradigma es tan radicalmente diferente de la anterior, ambas no pueden compararse según una concepción mutua de la realidad. Kuhn llegó a la conclusión de que el camino de la ciencia a través de estas revoluciones no es necesariamente hacia la verdad, sino simplemente para alejarse del error anterior.

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Un buen libro puede tener el poder de cambiar nuestra forma de ver el mundo, pero un gran libro llega a formar parte de nuestra conciencia diaria, impregnando nuestro pensamiento hasta el punto de que lo damos por sentado, y olvidamos lo provocativas y desafiantes que fueron sus ideas, y que siguen siéndolo. La estructura de las revoluciones científicas es ese tipo de libro. Cuando se publicó por primera vez en 19

Los científicos son muy apasionados con su trabajo, e incluso si uno es científico, a veces le sorprende ver lo apasionados que son. Hace unos años, cuando trabajaba en la NASA, inventamos un juego llamado Si la investigación fuera un romance. En la vida real, Thomas Kuhn escribió un libro sobre los cambios de paradigma en la ciencia. Pero si la investigación fuera un romance, podría haber escrito un libro sobre relaciones. Podría haber sido bastante similar en muchos aspectos.

Con la publicación de esta obra histórica, Kuhn dio una forma totalmente nueva de pensar en la ciencia y en el proceso de descubrimiento científico; contradijo por completo lo que se creía hasta entonces sobre el funcionamiento del descubrimiento científico y cómo llegamos a los descubrimientos sobre el mundo natural. La filosofía de la ciencia antes de que Kuhn comenzara a escribir estaba más influenciada por Karl Popper. Éste propuso la noción popular de falsabilidad, según la cual todas las teorías científicas son sostenibles sólo si son falsas

el objetivo y la estructura de

Un cambio de paradigma, concepto identificado por el físico y filósofo estadounidense Thomas Kuhn, es un cambio fundamental en los conceptos básicos y las prácticas experimentales de una disciplina científica. Aunque Kuhn restringió el uso del término a las ciencias naturales, el concepto de cambio de paradigma también se ha utilizado en numerosos contextos no científicos para describir un cambio profundo en un modelo o percepción fundamental de los acontecimientos.

Kuhn contrapone los cambios de paradigma, que caracterizan una revolución científica, a la actividad de la ciencia normal, que describe como el trabajo científico realizado dentro de un marco o paradigma imperante. Los cambios de paradigma surgen cuando el paradigma dominante bajo el que opera la ciencia normal se hace incompatible con los nuevos fenómenos, facilitando la adopción de una nueva teoría o paradigma[1].

Kuhn reconoce haber utilizado el término «paradigma» en dos sentidos diferentes. En el primero, «paradigma» designa lo que tienen en común los miembros de una determinada comunidad científica, es decir, el conjunto de técnicas, patentes y valores que comparten los miembros de la comunidad. En el segundo sentido, el paradigma es un elemento único de un conjunto, digamos por ejemplo los Principia de Newton, que, actuando como un modelo común o un ejemplo… representa las reglas explícitas y define así una tradición coherente de investigación. Así, la cuestión es que Kuhn investigue mediante el paradigma lo que hace posible la constitución de lo que él llama «ciencia normal». Es decir, la ciencia que puede decidir si un determinado problema será considerado científico o no. Ciencia normal no significa en absoluto una ciencia guiada por un sistema coherente de reglas, al contrario, las reglas pueden derivarse de los paradigmas, pero los paradigmas pueden guiar la investigación también en ausencia de reglas. Esta es precisamente la segunda acepción del término «paradigma», que Kuhn consideraba la más nueva y profunda, aunque en realidad es la más antigua[2].

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La estructura de las revoluciones científicas (1962; segunda edición 1970; tercera edición 1996; cuarta edición 2012) es un libro sobre la historia de la ciencia escrito por el filósofo Thomas S. Kuhn. Su publicación fue un hito en la historia, la filosofía y la sociología de la ciencia. Kuhn puso en tela de juicio la visión entonces imperante del progreso de la ciencia, en la que éste se consideraba un «desarrollo por acumulación» de hechos y teorías aceptados. Kuhn defendía un modelo episódico en el que los periodos de continuidad conceptual en los que hay un progreso acumulativo, a los que Kuhn se refería como periodos de «ciencia normal», se veían interrumpidos por periodos de ciencia revolucionaria. El descubrimiento de «anomalías» durante las revoluciones de la ciencia da lugar a nuevos paradigmas. Los nuevos paradigmas plantean entonces nuevas preguntas sobre los datos antiguos, van más allá de la mera «resolución de rompecabezas» del paradigma anterior, cambian las reglas del juego y el «mapa» que dirige la nueva investigación[1].

Por ejemplo, el análisis de Kuhn sobre la Revolución Copernicana destacó que, en sus inicios, no ofrecía predicciones más precisas de los acontecimientos celestes, como las posiciones planetarias, que el sistema ptolemaico, sino que atraía a algunos practicantes basándose en una promesa de soluciones mejores y más sencillas que podrían desarrollarse en algún momento en el futuro. Kuhn llamó a los conceptos centrales de una revolución ascendente sus «paradigmas» y con ello lanzó esta palabra al uso analógico generalizado en la segunda mitad del siglo XX. La insistencia de Kuhn en que un cambio de paradigma era una mezcla de sociología, entusiasmo y promesa científica, pero no un procedimiento lógicamente determinado, provocó un revuelo en la reacción a su obra. Kuhn abordó las preocupaciones en la posdata de 1969 a la segunda edición. Para algunos comentaristas, La estructura de las revoluciones científicas introdujo un humanismo realista en el núcleo de la ciencia, mientras que para otros la nobleza de la ciencia se vio empañada por la introducción de Kuhn de un elemento irracional en el corazón de sus mayores logros.